Fijación mecánica del SATE: tipos de espiga y cuántas hacen falta
Actualizado el 14 de septiembre de 2026
La espiga (también llamada taco o fijación mecánica) es el anclaje que atraviesa el aislante y se clava en el muro de fábrica. Complementa el adhesivo y garantiza que el sistema no se desprenda aunque falle la cola o se degrade con el tiempo. El ETAG 004 y las guías de los fabricantes la consideran obligatoria en casi todos los casos. El número de espigas por metro cuadrado depende de la altura del edificio, la zona eólica y el tipo de soporte, y varía entre 4 y 12 por placa.
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Por qué no basta con pegar
El mortero adhesivo transmite las cargas de peso propio y mantiene las placas pegadas al muro. Pero la succión del viento tira hacia fuera, sobre todo en esquinas y bordes del edificio (las zonas que los cálculos eólicos llaman «zona E» y «zona W»). Allí la carga de succión puede superar la adherencia del mortero, especialmente si el soporte no es perfecto.
La espiga trabaja a tracción: resiste la succión y mantiene la placa contra el muro cuando la cola sola no bastaría. Por eso en la práctica se combinan siempre: adhesivo para el día a día, espiga para lo extraordinario.
Tipos de espiga
Todas las espigas de SATE comparten la misma idea: un cuerpo cilíndrico que atraviesa el aislante y un vástago de expansión que ancla en el muro. Las diferencias están en el material y en el acabado:
- Espiga de nylon con clavo de acero galvanizado. La más habitual en obra residencial. El clavo de acero expande el cuerpo de nylon dentro del taladro. Económica, fácil de instalar. Inconveniente: el clavo metálico transmite calor y genera un punto frío (puente térmico puntual). En cálculos de demanda energética, cada espiga convencional añade entre 0,002 y 0,004 W/(m²·K) al valor U del cerramiento.
- Espiga de nylon con clavo de plástico reforzado. Elimina el puente térmico del clavo metálico. Recomendada cuando el cálculo de demanda energética es ajustado o el espesor de aislamiento supera los 100 mm. Coste 30–50 % superior.
- Espiga de nylon con cabeza enrasada. La cabeza queda a ras del aislante (se perfora un cajeado previo que después se tapa con un inserto de aislante). Así la cabeza no marca en el acabado cuando la luz rasante incide en la fachada. Es la solución estética premium.
- Espiga de acero inoxidable. Para soportes de hormigón visto o piedra natural donde se necesita alta capacidad de anclaje. Menos frecuente en edificio residencial.
Cuántas espigas por placa
El número depende de tres variables: la altura del punto de instalación, la zona eólica según el CTE (A, B o C) y la posición de la placa (zona central de la fachada, borde o esquina).
Valores orientativos para un edificio de hasta 20 m en zona eólica A (la mayoría de la provincia de Castellón):
- Zona central de fachada: 4–6 espigas por placa de 1200 × 600 mm.
- Borde de fachada (franja de 1 m junto a esquinas, aleros y jambas): 6–8 espigas.
- Esquinas del edificio (franja de 2 m): 8–12 espigas.
A más altura y más exposición al viento, más espigas. El fabricante del sistema proporciona la tabla concreta para cada caso y exige que se respete para mantener la garantía.
Profundidad de anclaje
La espiga tiene que penetrar en el soporte resistente (ladrillo macizo, bloque de hormigón, muro de piedra) una profundidad mínima que depende del tipo de soporte:
- Ladrillo macizo o bloque de hormigón: 25–35 mm de anclaje efectivo.
- Ladrillo hueco: 40–50 mm, para que la espiga trabaje por rozamiento y no por expansión (el hueco no aguanta la expansión).
- Hormigón armado: 25 mm bastan.
Eso significa que la longitud total de la espiga es: espesor del aislante + espesor del adhesivo (5–10 mm) + profundidad de anclaje. Con un aislante de 80 mm y un soporte de ladrillo macizo: 80 + 10 + 30 = 120 mm de espiga.
Errores frecuentes
- Instalar las espigas antes de que fragüe el adhesivo. El martilleo puede despegar la placa. Hay que esperar al menos 24 horas.
- Usar espigas demasiado cortas. Si la profundidad de anclaje es insuficiente, la espiga no trabaja y el ensayo de tracción in situ lo detecta.
- No respetar la distribución en bordes y esquinas. Es donde la succión eólica es máxima y donde más falta hacen.
- Prescindir de la fijación mecánica en alturas bajas. Algunos instaladores omiten las espigas en planta baja «porque no hay viento». Los fabricantes la exigen siempre, y sin ella la garantía no es válida.
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Preguntas frecuentes
¿Son obligatorias las espigas en un SATE?
¿Se ven las espigas en la fachada terminada?
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