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SATE CASTELLÓN

Mortero de acabado para SATE: diferencias entre acrílico, silicona, silicato y mineral

Actualizado el 14 de septiembre de 2026

El mortero de acabado es la última capa del SATE: la que se ve, la que protege de la lluvia y la que define el aspecto de la fachada durante los próximos 15–25 años. Hay cuatro familias principales: acrílico (el más económico y el más usado), silicona (más transpirable y más resistente a la suciedad), silicato (mineral, muy transpirable) y mineral (cal o cemento, el más duro). La elección depende de la exposición de la fachada, el presupuesto y el acabado estético deseado.

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Acrílico

Es el acabado más habitual en SATE residencial. Se aplica con llana o se proyecta, y admite texturas variadas (rayado, gota, liso). Viene en una gama amplia de colores.

  • Ventajas: económico, fácil de aplicar, buena elasticidad (absorbe las microdilataciones del sistema), amplia gama de colores.
  • Limitaciones: transpirabilidad media (Sd 0,5–2,0 m), puede retener algo más de humedad en zonas muy húmedas o con poca ventilación. Tendencia a acumular suciedad y microalgas en fachadas orientadas al norte o con poca exposición solar.
  • Indicado para: la mayoría de edificios residenciales en zonas con exposición solar razonable.

Silicona

Acabado de gama alta, con resinas de silicona que le dan una transpirabilidad muy alta y un efecto hidrofóbico: el agua resbala y se lleva la suciedad (efecto lotus). Es el acabado preferido para fachadas en primera línea de costa.

  • Ventajas: muy transpirable (Sd < 0,3 m), hidrófugo, autolimpiante, excelente resistencia a microalgas y hongos, muy buena retención de color.
  • Limitaciones: coste 30–50 % superior al acrílico. La aplicación es igual de sencilla.
  • Indicado para: fachadas en costa, orientaciones norte, zonas con alta humedad relativa, edificios donde se quiere reducir el mantenimiento al mínimo.

Silicato

Acabado mineral a base de silicato potásico, con una transpirabilidad excelente. Se adhiere químicamente al soporte (reacción de silicificación), lo que le da una durabilidad muy alta.

  • Ventajas: mineral, incombustible, transpirabilidad máxima, no forma película plástica, muy resistente a microalgas por su pH alcalino.
  • Limitaciones: gama de colores más limitada (los colores intensos no son posibles), requiere imprimación específica de silicato, menos elástico que el acrílico.
  • Indicado para: edificios donde se exija incombustibilidad (alturas > 18 m), fachadas con problemas de humedad, rehabilitaciones donde se busca un acabado mineral tradicional.

Mineral (cal o cemento)

Acabado tradicional a base de cal o cemento blanco pigmentado. Se aplica como un revoco y se puede alisar, fratasar o texturizar. Es el más duro mecánicamente.

  • Ventajas: muy duro, resistente a impactos, totalmente mineral e incombustible, reparable puntualmente con mortero similar.
  • Limitaciones: requiere malla de refuerzo adicional para evitar fisuras de retracción, colores limitados a tonos pastel, necesita más cuidado en la aplicación.
  • Indicado para: zócalos y plantas bajas con riesgo de impacto, edificios con requisitos de incombustibilidad, acabados que imiten el revoco tradicional.

¿Cuál elegir?

La recomendación para la mayoría de edificios residenciales en Castellón:

  • Interior de la provincia: acrílico de buena calidad. El clima más seco y la menor humedad no exigen las prestaciones de la silicona.
  • Primera línea de costa: silicona. La humedad salina, la exposición a lluvia y la mayor incidencia de algas compensan la diferencia de precio.
  • Zócalo (planta baja): mineral o acrílico reforzado, con doble malla y mayor espesor. Detalles en la guía del zócalo antiimpacto.

Lo importante es que el mortero de acabado sea del mismo fabricante que el resto del sistema (adhesivo, aislante, malla, capa base). Los sistemas mixtos pierden la garantía del fabricante.

Si tienes dudas sobre tu caso concreto, llama al 964 95 94 17 y te lo resolvemos en cinco minutos. El estudio de fachada no tiene coste.

Preguntas frecuentes

¿Se puede cambiar el acabado sin quitar el SATE?
Sí, si el acabado existente está sano. Se puede repintar con pintura de silicona o aplicar un nuevo acabado fino sobre el existente, con una imprimación adecuada.
¿Cuánto dura el acabado?
Un acabado acrílico de buena calidad dura 15–20 años sin necesidad de repintado. Un acabado de silicona puede durar 20–25 años. El mineral es el más duradero: 25–30 años o más.
¿Se puede elegir cualquier color?
Con acrílico y silicona, prácticamente cualquier color. Con silicato y mineral, los colores intensos y oscuros no son posibles. Además, los colores muy oscuros (índice de reflectancia < 25) no se recomiendan en SATE porque absorben mucho calor y pueden provocar dilataciones excesivas del aislante.
¿El acabado es lo que más cuesta?
No. El acabado supone un 10–15 % del coste total del sistema. La diferencia entre un acrílico y una silicona es de 3–5 €/m². En una fachada de 500 m², eso son 1.500–2.500 €, que sobre un presupuesto de 30.000–40.000 € es un porcentaje pequeño para una mejora de prestaciones importante.

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