Cómo elegir una empresa para instalar SATE
Actualizado el 14 de septiembre de 2026
La instalación del SATE no es un trabajo genérico de albañilería: requiere formación específica, materiales certificados como sistema y un control de ejecución riguroso. Un SATE mal puesto no solo no aísla bien, sino que puede generar problemas mayores que los que pretendía resolver. Lo que hay que comprobar antes de firmar no es solo el precio.
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Lo primero: que trabaje con sistema certificado
Un sistema SATE certificado por el fabricante significa que todos los componentes —adhesivo, aislante, espigas, malla, capa base, imprimación y acabado— han sido ensayados juntos y son compatibles entre sí. Si la empresa mezcla componentes de distintos fabricantes para abaratar, no hay certificación de sistema, no hay garantía conjunta y cualquier reclamación se pierde en un cruce de responsabilidades.
Pregunta directamente: «¿Qué sistema utilizáis y quién lo certifica?». La respuesta debe ser un nombre concreto (Weber, Sto, Caparol, Mapei, Dryvit, etc.) con una referencia de sistema.
Qué debe incluir el presupuesto
Un presupuesto serio de SATE detalla:
- Sistema completo con marca y referencia.
- Espesor y tipo de aislante.
- Andamio: montaje, alquiler mensual y desmontaje.
- Saneado previo del soporte, con criterio para imprevistos.
- Resolución de todos los puntos singulares: jambas, dinteles, vierteaguas, cantoneras, goterones, arranque, zócalo, paso de instalaciones.
- Retirada y recolocación de bajantes, aire acondicionado, toldos, cableado.
- Gestión de residuos, licencia de obra y ocupación de vía pública.
- Dirección de obra y coordinación de seguridad cuando procedan.
- Plazo de ejecución y calendario.
Si un presupuesto es significativamente más barato que los demás, compara partida a partida: casi siempre faltan cosas. Y lo que falta se acaba pagando a mitad de obra, sin competencia ni margen de negociación.
Documentación que hay que pedir
- Alta en el IAE adecuado (epígrafe de construcción, no de pintura o decoración).
- Seguro de responsabilidad civil en vigor, con cobertura suficiente para la obra.
- Certificado de estar al corriente con la Seguridad Social y con Hacienda.
- Plan de seguridad y salud o evaluación de riesgos, con acreditación de la formación del personal (TPC, Tarjeta Profesional de la Construcción).
- Inscripción en el REA (Registro de Empresas Acreditadas) si la obra lo exige.
- Referencias de obras ejecutadas: dirección del edificio, no solo fotos. Una empresa seria no tiene problema en que vayas a ver una obra terminada.
Señales de alarma
- No nombra un sistema certificado concreto o dice «usamos lo que el cliente quiera».
- El presupuesto no detalla puntos singulares ni andamio.
- No tiene seguro de RC o se niega a mostrarlo.
- El personal no tiene TPC.
- Presupuesta por debajo de lo que cuesta solo el material del sistema.
- Ofrece «sistema equivalente» sin especificar cuál.
- No contempla dirección de obra ni coordinación de seguridad en un edificio de varias plantas.
El error más caro
Elegir solo por precio. Un SATE mal ejecutado —con adhesivo insuficiente, sin malla en los puntos singulares, con aislante que no llega a los huecos— se empieza a ver en dos o tres años: fisuras, desprendimientos, humedades. Y entonces hay que desmontar y volver a hacer, con un coste que puede duplicar el de haberlo hecho bien la primera vez.
Si tienes dudas sobre tu caso concreto, llama al 964 95 94 17 y te lo resolvemos en cinco minutos. El estudio de fachada no tiene coste.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor una empresa grande o una pequeña?
¿Hay que contratar un director de obra?
¿Y si la empresa cierra o desaparece?
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